Sobre los procesos de autoconstrucción

Durante el 2020 realizamos un proyecto llamado Procesos de Autoconstrucción en el Carmel, en el que pudimos entrevistar a 3 familias del barrio. El objetivo del proyecto era poder documentar la evolución de los edificios y relacionarla con las vivencias de las familias que los habitan. De este trabajo de investigación han salido trabajos que nos han permitido divulgar lo aprendido siendo las voces de las vecinas quienes narran estas vivencias en la ruta del proyecto (Re)Voltes de Òmnium Cultural sobre el Carmel autoconstruido.

Construir desde dentro. Usue Belandia
En primer lugar, es importante hacer un apunte para diferenciar la autoconstrucción y el barraquismo. La autoconstrucción implica que la persona interviene en el proceso de construcción o reforma de la vivienda mientras que la vivienda resultante del barraquismo no cumple con criterios de habitabilidad, es una infravivienda. Suele ocurrir que la barraca se conforma como el estado previo a la casa, muchas familias vivian en barracas hasta que podían comprar un terreno y poco a poco iban construyendo sus casas los domingos y en sus ratos libres. En el Carmel, la mayoría de las viviendas autoconstruidas se hicieron en terrenos que eran propiedad de las personas constructoras, a diferencia de otros barrios de la ciudad. Se compraban a medias, o a cuartos junto con otros familiares y se iban dividiendo la parcela así.

La autoconstrucción no está incluida en el imaginario colectivo de Barcelona, a diferencia de otras ciudades sobre todo latinoamericanas en las que sí que sucede. Aunque se han realizado exposiciones o publicaciones relacionadas con el barraquismo, las cartografías de la ciudad informal son escasas en el caso Barcelonés. El trabajo realizado por el OVQ y Ana Oswaldo para la exposición 16 Barris mil ciutats promovida por el Pla de barris es un muy buen ejemplo de una de las líneas de investigación que pueden seguirse para documentar estos procesos, así como el posterior trabajo del OVQ en el barrio de Sant Genís del Agudells en el que presentaron el documental amb les nostres mans.

Construir desde dentro. Usue Belandia
Por otro lado, desde la psicología ambiental este fenómeno ha sido ampliamente estudiado y autores como John F. C. Turner han desarrollado los atributos específicos de la autoconstrucción y las interacciones que existen en relación al apego a los lugares que se construyen desde cero, las posibilidades de mejora y crecimiento que ofrecen estas viviendas y cómo sus habitantes se involucran en su cuidado y embellecimiento. Cabe destacar que las famílias realizaban por si mismas los procesos de acondicionamiento, urbanización y edificación de las viviendas. En muchos casos, se compartían los accesos a las instalaciones de agua y luz, generando así lazos comunitarios y relaciones entre personas en situaciones similares. Las familias llegaron a las calles antes que el alcantarillado, antes que la administración pusiera todo su sistema de reglamentación sobre ellas. Esto genera, por ejemplo, juegos curiosos en la numeración de las casas y carteles clarificadores que aparecen por todas partes para indicar a la cartera a qué casa corresponde cada buzón.

Estas viviendas se construyen desde dentro en dos sentidos: a partir de las necesidades de las constructoras y también de la propia capacidad de la persona usuaria. La autonomía es uno de los mayores atributos de este tipo de procesos y que han destacado quienes se han acercado a estudiar este fenómeno. A la vez, en muchos casos, los límites de la vivienda sobrepasan el interior, llegan a la fachada y la traspasan, ya que muchas veces se interviene en la misma, se coloca mobiliario o plantas que hacen más acogedora la entrada y la relación con el espacio público colindante y a la vez, se convierten en una construcción colectiva.

Finalmente, la autoconstrucción en el Carmel también consiste en la lucha por la vivienda digna, que es un fenómeno endémico, se ha desarrollado una capacidad de autogestión que ha facilitado el avance desde un estado de extrema vulnerabilidad al no tener una respuesta por parte de la administración. En definitiva, ha conllevado a la autogestión de la vida en el barrio.

Con todos estos antecedentes claros, proyecto de Procesos de autoconstrucción en el Carmel que hemos desarrollado desde El Tinglado, tiene como objetivo documentar la forma de habitar la autoconstrucción y registrar sus procesos evolutivos. También se busca la sensibilización y desestigmatización de las formas de vida de los barrios populares influidos por los procesos migratorios de los 50 y 60. La iniciativa busca poner en valor la memoria, los saberes y el trabajo de estas personas. Para realizarlo, se ha contado con el soporte y apoyo económico de una subvención de la convocatoria general del Ayuntamiento de Barcelona del 2020.

Construir desde dentro. Usue Belandia

A través de herramientas cualitativas y cuantitativas, se han realizado entrevistas a familias autoconstructoras, en las que se relata el proceso de autoconstrucción y se toman fotografías y mediciones para posteriormente dibujar y representar el proceso arquitectónico evolutivo. Cabe destacar que el barraquismo explotó en el barrio a partir de 1948 y la autoconstrucción entre los años 1950 y 1960. Las tres familias documentadas en el proyecto llegaron al barrio en momentos y en situaciones diferentes, y esto permite registrar la diversidad existente en el barrio. Ha sido complejo encontrar a personas autoconstructoras originarias, debido a su edad avanzada y a la sustitución de población en el barrio, y más en el contexto de la pandemia por el COVID-19 el entrar en los hogares ha sido un esfuerzo adicional.

En relación al proceso de trabajo, para nosotras ha sido muy interesante el acercamiento sin más intención que dibujar y comprender el proceso de construcción de la casa. Esto nos ha supuesto asumir el rol de dibujante y de escucha sin intención de intervención ninguna. En este sentido hemos descubierto la complicidad entre la persona que relata su experiencia y que conoce todos los entresijos del edificio en el que vive y entre la persona que dibuja. Pensamos que esto favorece la puesta en valor de la vivencia relatada y que existe una potencial reparación del estigma que han sufrido estos barrios, ya que hay mucho que aprender de soluciones constructivas ingeniosas, por ejemplo.

Finalmente, las casas son aún cuestionadas desde el punto de vista técnico y sin embargo, la mayoría de ellas continúan manteniéndose en pie y cumplen todos los requerimientos funcionales. No están obsoletas gracias a la independencia y las capacidades de las personas que las construyeron que además han sido capaces de mantenerlas y han resultado viviendas resilientes. Esta cuestión no ahorra riesgos y peligros.

Por último, no se puede obviar que existe una cierta romantización de los atributos de estas casas, y más en el contexto de pandemia, ya que sus patios, vistas, aspectos estéticos únicos, etc han sido revalorizados. Es un punto caliente activo para la gentrificación y la sustitución de la población de estos barrios por otros con mayor capital económico y cultural. Por suerte, las comunidades en los barrios siguen activas y organizadas conscientes del momento que se acerca.

 

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